Un parque fotovoltaico suministrará energía renovable a los trenes del servicio ferroviario de Mallorca

Un tercio de la energía consumida por los trenes de Servicios Ferroviarios de Mallorca (SFM) será, a partir de 2023, de origen renovable y local, gracias a una nueva planta fotovoltaica, impulsada por el Gobierno de Baleares, que se instalará en un solar de Santa Maria.

Representantes del Gobierno balear visitaron el solar donde se va a construir la planta fotovoltaica de Servicios Ferroviarios de Mallorca.

Esta infraestructura no solo hará reducir en 3.300 toneladas anuales las emisiones de CO₂, también supondrá una reducción de la factura eléctrica de 1,2 millones de euros anuales.

La instalación, cofinanciada al 60% con fondos FEDER, tiene un presupuesto base de la licitación de 3.940.177,51 euros (IVA excluido), al cual hay que sumar el importe de las expropiaciones previstas, que es de 460.000 euros.

El parque solar ocupará una superficie de 33.463 m² y tendrá una potencia de 3,350 MW, lo cual supone una producción estimada de aproximadamente 6.400.000 kWh/año. La planta fotovoltaica de SFM podría dar electricidad a 1.416 hogares.

Las obras estarán adjudicadas durante el verano y tienen un plazo de ejecución de cuatro meses, motivo por el cual estarán finalizadas antes de que acabe el año.

Sistema de monitorización

La instalación dispondrá de un sistema de monitorización para llevar el control de la operación y hacer el seguimiento del funcionamiento de la planta.

El sistema de monitorización y seguimiento previsto permite visualizar remotamente a través de Internet la producción instantánea, el rendimiento de todos los convertidores de la planta, las variables meteorológicas, así como el registro de datos y parámetros de funcionamiento para evaluar con precisión el funcionamiento de la instalación.

Estructuras sostenibles

Los paneles se montarán sobre estructuras ancladas al suelo mediante unos caracoles de fundamentación que se enroscan al terreno y a los cuales se fija la estructura. Este sistema reduce los altos costes y plazos generados con los cimientos de hormigón. Del mismo modo, el impacto ambiental es mucho menor, dado que no queda hormigón enterrado. De este modo, el parque fotovoltaico se podría desmontar en un futuro sin dejar huella.

La vida útil de la instalación se estima en 25 años y, en caso de que pasado este tiempo no se lleve a cabo una reposición del parque, se procederá al desmantelamiento y a la retirada de todos los equipos.

 
 
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